Entrevista Samuel Bayer.
En una pequeña rueda de prensa, nuestro buen amigo Pablo Guisa y otros periodistas tuvieron la oportunidad de platicar con Samuel Bayer, director de la más reciente versión de Pesadilla en la calle Elm. Aquí les dejamos una transcripción de la plática. Si quieren escuchar el audio, vayan al final del texto y reproduzcan.
¿Qué aspectos del Freddy Krueger original y qué partes de todo lo que decía decidieron que iban a aparecer en ésta nueva versión?
Conseguir el tono adecuado para Freddy en esta película fue una de las cosas más difíciles, ya que en realidad la gente recuerda dos tipos de Freddy en la franquicia. En la película de 1984 era un Freddy oscuro y malvado, que asustaba, con muy pocas líneas cortas. Era un personaje más visual, sin tantos gags ni chistes y no se volvió tan verbal sino hasta las secuelas. Trabajé mucho detectando esa frontera en su humor para que no perdiera la malevolencia detrás de él, sino que pudiera sobresalir con frases cortas en otro contexto.
En pocas palabras lo pusimos a votación, algunas frases fueron elegidas por votos para ver si sonaban bien y estaban en el contexto.
¿Hablaron con Wes Craven? Sintieron que tenían que hacerle caso a su trabajo o simplemente lo ignoraron.
Creo que la película original es seminal. Siempre sentí la presencia de Wes Craven y lo único que hice fue filmar para que él mismo se sientiera orgulloso de este trabajo, que viera parte de ADN que él dejó desde la primera película porque la película que revisamos fue justo la primera, que es, creo, la mejor de la franquicia.
Me gustaría saber más sobre la elección de Jackie Earle Haley para el papel central.
Cuando arranqué con el proyecto, Robert (Englund) no estaba incluido en él. Cuando vuelves a lanzar algo como esto debes tomar en cuenta muchas cosas de tal manera que aunque Sean Connery siempre sea visto como James Bond, habrá un momento en que tenga que dejar espacio y eso siginifica que el papel puede ser de distintas personas y eso es muy interesante, el tener a alguien más entrando para el papel y aunque Robert hizo un gran trabajo, cuando ves lo que hizo Jackie detectas una gran interpretación.
Antes dirigías videos y estabas renuente a hacer esta película. ¿Por qué te decidiste al final aún sabiendo el riesgo? ¿Fue mejor que Wes Craven no estuviera vinculado al proyecto?
Hay varios factores que pueden responder esa pregunta. Primero, me dio bastante libertad no tener a alguien detrás mío con expectativas sobre la película. ¿Por qué escogí esta película? Simplemente ver los carteles por todo Los Angeles refleja la emoción de estar involucrado en ella y la satisfacción de haber esperado tanto para hacer una película.
Te puedo decir que tener a Michael Bay pidiéndote que hagas algo... Hmmm. Lo que pasó en realidad es que nos sentamos a platicar y fue cuando me di cuenta que este plan iba a relanzar a la franquicia entera, que iba a reinventarla. Eso fue lo que me emocionó y eso es lo que verás cuando cheques la película, es el punto de partida.
Esto del relanzamiento... creo que de repente las franquicias necesitan ser reinventadas. Freddy se ha convertido en alguien cómico que ya no espanta más a la gente. Con el relanzamiento... no sé si tenga que espantar a las nuevas generaciones. Yo quiero que sea lo que Wes Craven hizo de él, un “Coco” surrealista. Alguien que puede asesinarte y lastimarte y decir un buen chiste cuando mueres. Eso de entrada ya es emocionante respecto a la película, que sí, quería que provocara miedo.
Sobre el maquillaje de Jackie. ¿Cómo lo desarrollaron? ¿Cuántos “bocetos” hubo antes de llegar al final?
Creo que todos desestimamos el tiempo que iba a tomar hacer que Freddy Krueger se viera como se ve ahora. Trabajamos mucho y trabajamos durante la película, detectando cómo se veía con iluminación diferente, qué era lo atemorizante, si estaba demasiado o lejos o no lo suficientemente lejos. Pero hubo elementos de Krueger que dijimos que nunca cambiaríamos, el suéter a rayas, el guante; es como la capa de Batman, no puedes cambiarla. A partir de ahí pensé que podíamos modernizar a la película y hacer que su cara provocara miedo.
Con el resto del personaje, creo que lo hicimos bien, copiando algunas cosas que ocurrieron en la película original a las que había que hacer homenaje, especialmente para los fans, lo hicimos por ellos. Pero llegar a alargar sus brazos o hacer que se cortara los dedos como en las películas anteriores, no sé. Aún con mejores efectos en aquella época, se había hecho muy correctamente. También quería este cierto realismo de un Freddy hecho de carne y hueso a pesar de que vive en el mundo de los sueños. El mundo de los sueños en esta película no se ve tan diferente como el mundo real, así que no quería que mi Freddy alargara los brazos ni se cortara los dedos para ser quizá más amenazador, sin poderes sobrenaturales, haciendo cosas que de verdad pudieran lastimarte.
Quisimos hacer cosas de manera muy particular. Hay detalles que hicimos a la vieja escuela, que ocurrieron delante de la cámara y eso hace a nuestro mundo lucir mejor que cualquier efecto hecho por computadoras.
¿Cuál es la diferencia entre hacer videos musicales y luego hacer una película?
Ninguna, definitivamente ninguna. ¿Sabes? Cuando haces un video musical o un comercial, el tiempo total de trabajo son tres semanas. Es mero negocio, no hay una historia que contar. Estoy muy orgulloso de lo que he hecho en estas dos décadas, pero hacer una película exige una disciplina muy distinta, mantenerse a bordo por un año entero de tu vida es demandante. Creo que tuve que coger muchos de los vicios que se adquieren al hacer videos musicales y echarlos a la basura, como improvisar, pensar de bote pronto. Me gusta improvisar en los videos musicales. En una película puedes improvisar hasta cierto grado, pero tienes a todo un equipo detrás de ti que trata de cumplir con un itinerario y tienes que hacerte entender cada minuto de cada día y todo tiene que funcionar.
En un video musical no importa qué funciona y qué no, tengo 4 minutos para llenar con imágenes y nunca se sabrá qué historia intentaba contar. Aquí tienes que contar una historia y tiene que espantarte.